Mirador de Chimague

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¡Hola amante de la naturaleza! Aquí tu "Local Insider" de Canaguia.com. Hoy recorremos la dorsal de la isla, esa carretera mágica (la TF-24) que nos lleva hacia el Teide. Muchos turistas pasan de largo buscando la cima, pero si quieres un momento de paz absoluta y aire puro, tienes que frenar en el Mirador de Chimague. Es el rincón perfecto para redescubrir la cara oculta de Tenerife.

La perspectiva única del Mirador de Chimague

A diferencia de sus vecinos que miran al norte, el Mirador de Chimague orienta su vista hacia el sureste de la isla. Desde aquí, a gran altura, dominas todo el Valle de Güímar y la costa de Candelaria. Es un espectáculo ver cómo el verde intenso del Pino Canario (nuestro árbol rey, resistente al fuego) contrasta con el azul profundo del Atlántico.

Pero lo mejor es lo que hay en el horizonte: la isla de Gran Canaria. En los días limpios, se ve tan nítida que parece flotar sobre el mar. Es un mirador mucho más tranquilo que los demás, donde el único ruido que escucharás es el viento silbando entre las agujas de los pinos y algún pájaro pinzón azul.

Consejos de tu Local Insider

Este mirador tiene sus trucos para disfrutarlo al máximo, toma nota:

  • El rey del Amanecer: Mientras que otros miradores son para el atardecer, el Mirador de Chimague es para los madrugadores. Ver salir el sol justo detrás de Gran Canaria desde aquí es una experiencia espiritual. ¡El café sabe mejor con estas vistas!
  • Respira hondo: Estás rodeado de pinar denso. Baja la ventanilla o sal del coche y llena los pulmones. El olor a pino y monte aquí es medicina pura.
  • Lleva abrigo: No te confíes por el sol. Estás a bastante altura en la Cumbre Dorsal. Aquí arriba el "fisco de frío" (un poco de frío) se nota, sobre todo a primera hora o si corre brisa.

Parar en el Mirador de Chimague es conectar con la calma de las cumbres. Un respiro necesario antes de seguir tu camino hacia el gigante volcánico.

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