Gracias a su privilegiado clima de "eterna primavera", Tenerife es un invernadero natural donde florecen especies de los cinco continentes. En esta sección, te invitamos a reducir el ritmo y pasear por nuestros mariposarios y parques botánicos, auténticos santuarios de biodiversidad y calma. Aquí, el árido paisaje volcánico da paso a un estallido de colores, aromas tropicales y el suave sonido del agua.

Una visita obligada es el Mariposario del Drago en Icod de los Vinos, donde podrás caminar rodeado de cientos de mariposas exóticas volando en total libertad a tu alrededor; una experiencia mágica, especialmente para los niños. Para los amantes de las plantas, el histórico Jardín de Aclimatación de La Orotava (en Puerto de la Cruz) ofrece un viaje al siglo XVIII entre árboles gigantescos, mientras que el Palmetum de Santa Cruz es un ejemplo mundial de sostenibilidad, transformando una antigua montaña de basura en el mayor jardín de palmeras de Europa.

Estos espacios no son solo museos vivos; son refugios perfectos para escapar del calor, leer un libro bajo la sombra o simplemente respirar aire puro. Descubre el lado más delicado y frondoso de la isla en estos oasis de paz.