Tenerife es mucho más que sol y playa; es un continente en miniatura vertical que ofrece el terreno de juego definitivo para los amantes de los deportes de tierra. Desde los bosques milenarios de laurisilva hasta los paisajes lunares de alta montaña, la isla te desafía a explorarla a pie, sobre ruedas o incluso volando.

Para los senderistas, el Parque Rural de Anaga y el Parque Nacional del Teide ofrecen rutas de trekking de clase mundial que te dejarán sin aliento. Si prefieres las dos ruedas, Tenerife es el destino de entrenamiento invernal favorito de los ciclistas profesionales, gracias a sus exigentes puertos y carreteras con vistas al mar. ¿Buscas emociones más fuertes? Lánzate en parapente desde Izaña para aterrizar en la playa, o desciende barrancos vertiginosos en el macizo de Teno. Y para un día más relajado, el sur cuenta con algunos de los mejores campos de golf de Europa. Aquí, la naturaleza es tu gimnasio.