Mirador de los Poleos

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¡Hola rutero! Soy tu "Local Insider" de Canaguia.com. Si estás subiendo al Teide por la carretera del oeste (la preciosa TF-38 desde Chío), vas a notar cómo el paisaje cambia radicalmente. Justo donde el pinar canario se vuelve más denso y el aire más puro, tienes que hacer una parada estratégica en el Mirador de los Poleos. Es el sitio ideal para recargar pulmones antes de llegar al paisaje lunar.

La frontera natural del Mirador de los Poleos

Situado a unos 1.450 metros de altura, este mirador es especial porque marca la transición. A tu alrededor, la Corona Forestal te abraza con sus pinos verdes y aroma a resina, pero si miras al suelo, verás la tierra negra volcánica y la piconera. El Mirador de los Poleos te regala una panorámica espectacular de toda la costa oeste de Tenerife.

Desde aquí, los hoteles y pueblos de Guía de Isora se ven diminutos. Lo que domina el horizonte es el inmenso Océano Atlántico y la silueta de la isla de La Gomera, que desde esta altura parece un castillo flotante. Es un lugar mucho menos masificado que los miradores del Parque Nacional, por lo que el silencio aquí es el verdadero protagonista.

Consejos de tu Local Insider

Para disfrutar de esta parada técnica con estilo canario, apunta mis sugerencias:

  • Picnic bajo los pinos: La zona suele ser muy tranquila. Si traes un bocadillo o unas "cotufas" (palomitas), sentarte en el murete de piedra a disfrutar de la brisa y las vistas es un planazo simple pero efectivo.
  • Ruta al Volcán Chinyero: Muy cerca del Mirador de los Poleos comienzan senderos que te llevan hacia la zona del Volcán Chinyero (la última erupción de la isla en 1909). Es un terreno fácil y el contraste de colores negro y verde es brutal para fotos.
  • Caza el atardecer: Al estar orientado al oeste, ver caer el sol desde aquí es mágico. El cielo se tiñe de fuego entre las ramas de los pinos. Eso sí, ¡llévate abrigo porque en cuanto se va el sol, el "pelete" (frío) se nota al instante!

El Mirador de los Poleos es la pausa perfecta. Un balcón natural donde el bosque y el volcán se dan la mano para despedir al sol.

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