Mirador de las Narices del Teide
¡Hola apasionado de los volcanes! Soy tu "Local Insider" de Canaguia.com. Hoy nos vamos a la carretera más bonita para conducir en toda la isla: la TF-38. Si quieres ver dónde la tierra rugió por última vez dentro del Parque Nacional, tienes que detenerte en el Mirador de las Narices del Teide. Es el lugar perfecto para sentir la fuerza destructora y creadora de la naturaleza.
La historia escrita en lava del Mirador de las Narices del Teide
Este mirador, situado a más de 2.000 metros de altura, te pone en primera fila ante un espectáculo geológico. Lo que ves frente a ti no es el pico principal del Teide, sino el majestuoso Pico Viejo (o Chahorra). En su ladera verás una serie de cráteres alineados de color oscuro: esas son las famosas "Narices".
El Mirador de las Narices del Teide conmemora la erupción de 1798, la más larga de la historia de Tenerife (duró tres meses). El paisaje aquí es un "malpaís" de lava negra y lapilli que contrasta brutalmente con el azul del cielo y el verde de los pinos canarios que intentan recuperar el terreno. Es como estar en Marte, pero con aire fresco.
Consejos de tu Local Insider
Este es uno de mis lugares favoritos para desconectar, y aquí te cuento por qué:
- El mejor atardecer del Oeste: Olvida la playa por un día. Ver ponerse el sol desde aquí, con las islas de La Gomera, La Palma y El Hierro flotando en un mar de nubes bajo tus pies, es una experiencia religiosa. Los colores sobre la lava negra son irreales.
- Un cielo de diamantes: Al estar lejos de las ciudades y protegido por la montaña, este es uno de los mejores puntos para ver las estrellas. Si te quedas de noche, la Vía Láctea se ve a simple vista. ¡Trae abrigo polar, que de noche hiela!
- Camina sobre la historia: Desde el mirador sale el sendero número 9. Puedes caminar un poco bordeando las coladas de lava para escuchar el crujido de la piedra volcánica bajo tus botas.
El Mirador de las Narices del Teide es pura potencia visual. Un recordatorio silencioso y hermoso de que vivimos sobre un volcán vivo.