Borrasca Therese: el temporal que puso en jaque a Canarias y alteró el pulso turístico
Publicado el 05. abril 2026 17:54 en Noticias
Canarias ha vivido en las últimas horas uno de esos episodios que recuerdan que el Atlántico no siempre es sinónimo de calma. La borrasca Therese ha dejado una estampa poco habitual: lluvias persistentes, viento extremo y un impacto directo en la movilidad, especialmente en pleno contexto turístico.
Según los datos recogidos en este informe detallado, el temporal provocó la cancelación de al menos 33 vuelos y varios desvíos, afectando tanto a conexiones interinsulares como a rutas nacionales e internacionales. Una situación que obligó a muchos viajeros a improvisar y buscar alternativas marítimas.
Las islas occidentales fueron las más castigadas. Tenerife registró acumulados que superaron los 200 litros por metro cuadrado en algunas zonas, mientras que en las cumbres incluso se produjeron nevadas. En Vilaflor, uno de los puntos más afectados, el agua corrió con fuerza formando cascadas y reactivando barrancos emblemáticos.
Pero más allá de los datos, lo que realmente marca este episodio es su impacto en la vida diaria. Carreteras cortadas, desprendimientos en medianías y cortes de luz en varios núcleos obligaron a activar protocolos de emergencia. En total, se contabilizaron cerca de 200 incidencias solo en Tenerife.
Gran Canaria tampoco se quedó atrás. Con una veintena de carreteras afectadas y evacuaciones preventivas en zonas como Artenara o Agaete, la situación obligó a desalojar viviendas ante el riesgo de desbordamiento de presas. La imagen de los barrancos corriendo con fuerza volvió a repetirse, algo que siempre genera respeto en las islas.
Para el sector turístico, este tipo de fenómenos supone un reto. Aunque Canarias sigue siendo un destino seguro, episodios como este obligan a reforzar la comunicación con visitantes, especialmente en lo que respecta a desplazamientos y actividades al aire libre.
A nivel institucional, el mensaje ha sido claro: precaución. Las autoridades han insistido en evitar desplazamientos innecesarios y mantenerse informados, especialmente en zonas de riesgo por desprendimientos.
Ahora, con la borrasca remitiendo, toca hacer balance. Más allá de los daños materiales, el temporal deja una lección importante: la necesidad de adaptación ante fenómenos cada vez más intensos y frecuentes. Canarias, como destino turístico global, tendrá que seguir afinando su capacidad de respuesta.